Poner distancia de una situación no equivale a la ruptura. Es una actitud que se adopta para evitar condicionamientos o presiones incómodas. La ausencia de Cristina Fernández del acto cegetista de ayer tuvo esa impronta. No se vio obligada, así, a responder al planteo de reelección que hizo Hugo Moyano, ni tampoco al requerimiento de puestos en las listas electorales. Fue una demostración de poder sindical y de capacidad de movilización.

La Presidenta se cuidó, sin embargo, de no incurrir en desplantes que irritaran al poderoso ladero gremial, quien cuelga el mote de piantavotos que le adosó el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, tras las elecciones celebradas en el estado vecino.

Por una cuestión estratégica, el gabinete compartió el palco con Moyano, aunque más de un ministro lució un rostro adusto, a medida que avanzaba el discurso del camionero. Se leyó, además, una carta en la que la jefa de Estado renueva su compromiso con el programa político-económico que diseñó Néstor Kirchner, pero deslizó: cuidemos lo logrado. Sigue intacto el juego aliancista, pero los recelos se mantienen vivos.

La próxima ficha se jugará en otro terreno. Cristina Fernández va en camino hacia la reelección, aun cuando demore el sí público. El uso sistemático de la red de radio y televisión para divulgar actos de gobierno con ella como protagonista estelar sólo se entiende en el marco de una campaña proselitista anticipada.

El pomposo plan federal de carne -que fue el penúltimo anuncio presidencial- contiene beneficios de precios concentrados en un partido del Gran Buenos Aires, donde se dirimirá una batalla electoral de primer orden. Sin embargo, se pretendió instalar la imagen de que esa operación incluía a toda la Argentina. Puro marketing electoral.

Sin cesar

La política local se despliega con la mira puesta en el 28 de agosto. El tablero oficialista experimenta sacudones por las rencillas entre fracciones acopladas al gobernador José Alperovich. Adictos al legislador Armando Cortalezzi y al concejal Cristian Rodríguez -alineado con Carolina Vargas Aignasse- participaron de reyertas durante esta semana.

La tensión no amengua, pese a los llamados a la prudencia que vienen de las posiciones más encumbradas del poder. Debe haber unos 400 acoples a Alperovich, explicó un merodeador de la Junta Electoral Provincial (JEP). Redondeó esa cifra al contabilizar partidos de alcance comunal, municipal y provincial. Con tan cuantioso enjambre de dirigentes, es difícil que no se produzcan choques ni riñas.

Quienes conocen los entresijos de esas peleas intestinas, revelan que existe mucho descontento con la asistencia oficial a legisladores como José Teri, José Alberto Cúneo Vergés y Marta Zurita, en su carrera a la re-reelección. A la lista oficial le dan todo, se quejan en otros ámbitos del alperovichismo. El intendente Domingo Amaya capitaliza experiencias anteriores y teje alianzas para contar con concejales leales en la capital. Tras movimientos, subyace la idea de posicionarse para 2015, cuando el ciclo del alperovichismo se extinga.

A todo esto, el congreso provincial del justicialismo, por enésima vez, autorizó las candidaturas de extrapartidarios. Se despejó de escollos jurídicos a la candidatura a la re-reelección del ex radical Osvaldo Morelli para la intendencia de Concepción, aunque dentro de ese contexto se incluirían otros postulantes sin militancia peronista.

Por el mismo atajo, ingresó Alperovich a la lista de senadores que propició el PJ en 2001, bajo la batuta del entonces gobernador Julio Miranda, quien 10 años después volvió a su antiguo despacho, para negociar la inclusión de parientes suyos en los acoples. Obviamente, su pedido fue atendido. El armado de las listas no perturba al gobernador, porque conserva el centro del ring.

Otras cuestiones parecen preocupar más a la Casa de Gobierno. En voz baja se dice que hay teléfonos descompuestos con la Rosada. Cuando uno llama, del otro lado no hay respuesta. La misma versión incluye en el enojo a la propia presidenta de la Nación.

Quienes afirman esto, aseguran que la gota que desbordó el vaso en Buenos Aires, fue la denuncia de que carteles que publicitaban las obras de Lomas de Tafí, no incluían la efigie presidencial. Se atribuía la paternidad del emprendimiento sólo al gobernador tucumano. La ira tronó a través de llamadas hechas desde altos despachos de la Rosada. El silencio sobrevino después de esos hechos.

La tonificación

El universo radical se vivificó con las buenas nuevas de la unidad partidaria sellada en Buenos Aires. Raúl Alfonsín, Ernesto Sanz y Julio Cobos marcharan juntos, proceso que seguía de cerca el senador José Cano, quien siempre había apostado a un desenlace de esta naturaleza. Las expectativas de crecimiento del electorado radical incentivaron las distintas líneas internas y despertaron el interés por posicionarse en las listas para el 28 de agosto. En los primeros momentos, debió estrechar relaciones con radicales de generaciones anteriores, luego de haber sido bendecido por Cobos, Sanz y Alfonsín. La frustrada elección interna de precandidatos presidenciales motorizó, además, el entusiasmo de dirigentes de diversa importancia, que se sintieron revitalizados por la oferta que generó la UCR a nivel nacional.

Ahora, el problema que enfrenta el candidato a gobernador es la resolución del armado de las nóminas de candidatos a legisladores en el marco de una alianza de perfiles aún imprecisos. Al presidente de la UCR, Federico Romano Norri, se le encomendó pactar las bases del nuevo entendimiento pluripartidario. Desde el radicalismo se les dirá que rubriquen el documento fundacional de la alianza, con la misión de fortalecer la propuesta de la postulación de Cano. La discusión de los cargos legislativos viene después.

Cerca de Cano aseguran que no se exigirá a ningún dirigente radical que sacrifique sus pretensiones para favorecer a extrapartidarios, en alusión a los socios del Acuerdo Cívico y Social (Democracia Cristiana, Socialismo, Coalición Cívica y Unión por Todos). Romano Norri ampliará su agenda con representantes del partido que lidera Jorge Mendía, de Tres Banderas y de Cruzada Peronista. El Peronismo Federal también está en lista de espera. Cano se ilusiona con ensanchar la base de sustentación de su proyecto de agosto.

Quienes no compartan la lista de unidad, pueden participar a través de acoples, sintetiza Cano. Es incierta en este contexto la cobertura del segundo de la fórmula aliancista. El diputado Juan Casañas dejó de ser el favorito, aun cuando no se ha dicho la palabra final.